Emilio

emilioHasta ayer, Emilio, no se llamaba Emilio.
Hasta ayer, Emilio, era uno más de los perros abandonados y maltratados.
Hasta ayer, Emilio, seguramente tenía miedo, sufría, le dolía el cuerpo, se sentía solo.
Hasta ayer, Emilio, evidentemente, no tenía a alguien que lo cuidara, que lo acariciara con ternura, que lo protegiera.
Hasta ayer, Emilio, se agachaba y cerraba sus ojos con fuerza cuando uno intentaba acariciarlo…..

Ayer Emilio finalmente fue abandonado al costado de una ruta, metido en una bolsa, dejando fuera de ella solo su cabeza y sus manos.
Ayer Emilio fue visto por alguien que no pasó de largo, que no ignoró la situación y pensó en ayudarlo….

Hoy Emilio está en el Refu, donde los únicos “defectos” que observamos son que es un perro viejo y que tiene sarna.
Hoy Emilio está siendo curado de sus heridas, tiene comida, agua, un techo y alguien que quiere cuidarlo, que lo acaricia con ternura y que quiere verlo mejorar….

Mañana, cuando su cuerpo esté sano, Emilio esperará su oportunidad de ser adoptado.

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Te vamos a extrañar Adrian

adrianHoy la oscuridad del cielo alcanzó nuestro refugio y lo vistió de tristeza. Adrián, uno de nuestros más emblemáticos huéspedes, partió para siempre hacia una estrella. Su cuerpo de viejo cansado dijo basta, y decidió dormir para siempre. Fue, durante todo el tiempo que vivió con nosotras, la representación de la dulzura, de los mimos que nunca se cansaba de pedir, de los ojos de viejo pícaro, que nos seguían adonde fuéramos. Antes de llegar al refu, fue conocido por mucha gente, algunos que iban a misa y se topaban con él durmiendo a la entrada de la Iglesia, otros que paseaban por la plaza y alli estaba él, con esos ojos que llamaban para que lo mimaran y finalmente la gente que iba al hospital lo veia, siempre con esa tranquilidad típica de un cuerpo con muchos otoños encima…. Adrian fue único, como lo son cada uno de nuestros huéspedes. Lo vamos a extrañar hasta las lágrimas, pero, y a pesar de la tristeza, nos alegra pensar que ahora se encuentra cerca del sol, ese sol que tanto le gustaba tomar tirado panza arriba en el cesped. Extrañaremos su presencia, pero nos consuela pensar que ahora está en un lugar tranquilo, rodeado de todos los que algún día partieron.

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